miércoles, 9 de marzo de 2011

We say: they shall not pass?

España es una nación reconocida en todo el mundo por su arrojo, nuestra historia ha sido la mejor muestra de ello. Desde las batallas de Rocroi, pasando por el Sitio de Baler –más conocido en la historia como “los últimos de Filipinas- y más tarde el afamado sitio del Alcázar de Toledo o el “No pasarán” de Madrid. He sido ecuánime, que luego nadie me diga de dónde cojeo.

Pero, ¿hemos perdido esa resolución y osadía? Creo que sí. Y el resto del mundo nos trata de recordar lo poco que fuimos hace no mucho. En Londres, dónde todo se puede hacer música, se empeñan en recordar ese grito de “No pasarán”. Los ingleses, y tal vez toda Europa, han sido siempre un poco hispanófilos. Algo que nosotros nunca hemos sido.

El grito de “No pasarán” ha quedado, sin embargo, insustancial, irrelevante. Se ha vuelto inane, vacuo, porque nos han arrollado y nosotros nos hemos dejado avasallar. Cuatro millones de parados, leyes anti-libertad de expresión, políticos corruptos, RUMASA…

Tal vez cuarenta años de dictadura nos hayan vuelto una banda de borregos o es que simplemente somos así, porque si las huelgas y las manifestaciones se hicieran en los bares, España sería cuna de la ilustración, del socialismo y de mil y una revoluciones más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Entradas populares