martes, 19 de abril de 2011

Esto ya no es la Revolución Francesa

Lampedusa ha abierto la herida del nacionalismo en Europa. El Tratado de Masstricht y su libre circulación dentro de las fronteras europeas ha sufrido un revés tras el bloqueo de la frontera a inmigrantes norteafricanos y Francia parece haber desechado su famoso droit du sol.

Durante la revolución francesa se estableció en la primera constitución que todo nacido en Francia sería francés (le droit du sol). Establecía, además, que todo aquel extranjero que se residiese en suelo francés durante un año o luchara por Francia, obtendría la nacionalidad.

La actualidad se perfila bien diferente, le droit du sol no es nada comparado con los recovecos del Tratado de Schengen a los que un ejecutivo en aras de ser más radical y populista que Le Pen se aferra. Los problemas derivados de este bloqueo trascienden más allá de una simple escaramuza entre Francia e Italia. La política de Sarkozy trata de reponerse tras el duro golpe de las elecciones cantonales que han tintado de rojo el mapa de Francia y han dejado a Sarkozy con un pie fuera de las próximas generales.

Las políticas antimigratorias usadas están más cerca del Frente Nacional, Le Pen, que del partido centro derecha de Sarkozy, el UMP. El hecho de que Marine Le Pen le supere en intención de voto tras dichas elecciones le obliga a reciclarse políticamente. Ha optado por virar hacía la extremaderecha, dejando al descabezado Partido socialista un camino más fácil para las generales.

domingo, 17 de abril de 2011

Chernóbil, espejo de Fukushima

Fukushima, el nuevo Chernóbil. O al menos lo perfilan así sensacionalistas, proapocalípticos, exologistas exaltados, gente de a pie y especialistas no dados tanto al género periodístico del morbo. A continuación les pondré un reportaje que emitió la 2 de TVE hace años en un especial de la Noche Temática. Es un ejemplo de buen periodismo alejado del sensacionalismo.

A la vez les prevengo, existen por la web otros reportajes basados en una perniciosa y enfermiza búsqueda de la audiencia y de la obtención de la mayor cuota de pantalla. Me refiero a ese "gran divulgador" que por desgracia es tenido en grande estima por los televidentes, me refiero a Iker Jiménez y su "Noche del fin del mundo". Es un reportaje que bien se vale un Goya por la actuación que hace Iker Jiménez. Carece de trabajo de campo y está hecho con imágenes de archivo sacadas del propio Radiofobia (el reportaje que les pongo a continuación). Sin embargo, les invito a comparar ambos documentales: La noche del fin del mundo.

Radiofobia son los siguientes vídeos:













Les agrego además otro documental más corto sobre Chernóbil 17 años más tarde, se compone de tres partes: la primera, la segunda y la tercera. Les recomiendo también que lean el reportaje de hoy de EL PAÍS. También quisiera que estos reportajes y documentales sirvieran de reflexión. La energía nuclear se perfila junto con las -de momento idílicas- renovables como la energía que sustituirá a los combustibles fósiles.

Me considero pronuclear, lo cual puede resultar muy macabro tras la visualización de estos documentales. La energía nuclear es peligrosa, tal vez una fuerza que nunca consigamos mantener a buen recaudo. La sombra de Hiroshima, Nagasaki y Chernóbil es demasiado alargada. Pero tal vez resulte más macabro el desprecio por la vida de aquellos que desde su despacho organizan la seguridad de unas centrales nucleares que nunca han visto.

Por ello pido que no nos dejemos llevar por el sensacionalismo ni por la tendencia apocalíptica que se empeñan en usar aquellos que buscan los quince minutos de fama.

miércoles, 13 de abril de 2011

A tu imagen y semejanza: Francia

Recomiendo escuchar esta canción mientras se lee la entrada:



Todo español es en cierto punto francófilo. Desde el regicida cura Merino al Merino absolutista, desde el Franco antimasón a Largo Caballero. Me considero francófilo. Es algo que no puedo remediar y que mis amigos no tardan en achacármelo, ¡cómo si fuera algo malo! España siempre ha sido francófila, por mucho que nos empeñemos en llamar gabachos a los franceses.

Mis amigos, además, se empeñan en llamarme afrancesado. No lo niego, Francia con sus Napoleones y generales Vichys, con sus puñaladas a España –y no han sido pocas–. Con todo ello me considero francófilo hasta la médula. Ya lo dice en sus brillantes artículos don Arturo Pérez-Reverte que aquel que quiera pensar de forma libre en España tiene que aprender francés.

Soy, además, filo del pueblo francés abstemio a la hora de votar, pero furioso y capaz a la hora de movilizarse. Siempre recordaré aquel octubre de París de 2010, la gente a la calle –más de un millón–, jóvenes entonando la Internacional y la Marsellesa –indistintamente– y una determinación…

Mi determinación no es hacer una segunda Francia, no, mi intención es acercar la situación francesa a todos aquellos que lean el blog.

viernes, 8 de abril de 2011

Cuando España da lecciones de democracia

Estados Unidos es la democracia duradera más antigua del mundo. Lleva tras sus espaldas más de doscientos años de vida democrática, con sus más y sus menos; con sus senadores McCarthys y sus Woodstocks; con sus Bobs Dylans y sus Bushs –¿habrá más?–. Tiene tanta historia negra, como brillante: pesar y saber cuál será el resultado es algo que sólo corresponde a la historia. Pero hay veces que democracias más jóvenes pueden demostrar que es tanto o más justa que el gran imperio democrático de norteamérica.

España y su democracia inachevé puede permitirse dar lecciones. Pese al ímpetu de los partidos políticos por domeñar el país –ajenos a los problemas de los ciudadanos-, a la corrupción, a la industrialización del cuarto poder, etc.; pese a todo, hemos dado una lección. Los procesos del 11M fueron un ejemplo de democracia. Un juicio civil, en el que los acusados y culpables de la muerte de 192 personas en ese fatídico jueves –me acuerdo que el viernes llovió– de marzo de 2004 fueron tratados como personas. Con todos los derechos. Hace ya que dejamos oxidar el garrote.

En los grandes Estados Unidos de Norteamérica, fuente de inspiración del sueño de libertad y democracia, los no americanos no son ciudadanos. Sino, no se podría explicar la existencia de Guantánamo. Los culpables de la caída de las colosales Torres Gemelas de Nueva York no tendrán un juicio justo, esté un negro de presidente o el mismísimo Ku Klux Kan.

España sólo da ejemplo en las situaciones difíciles, en los aparentes cul-de-sac de la historia, el juicio civil y justo que tuvieron los culpables de la matanza de Atocha es un ejemplo de civismo y ética judicial. Más sencillo habría sido ponerlos en una picota a la entrada del Manzanares el Real, dejarlos a merced de una enardecida multitud o desempolvar el garrote. A los españoles no nos gusta lo fácil y siempre seremos ejemplo de civismo en los momentos delicados.

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